Gallus gallus, o el gallo rojo de la selva, vive en grupos de 16 a 40 individuos. En la naturaleza, tienen una jerarquía social con un macho dominante que protege y organiza el grupo. Son aves diurnas y terrestres, pero pueden volar lo suficiente para posarse en árboles y escapar de depredadores. En ambientes domésticos, se adaptan bien como mascotas, manteniendo una jerarquía social más pequeña. Su comportamiento diurno sigue igual, buscando refugio elevado al anochecer. Estas aves son muy adaptables, viviendo en diferentes entornos, tanto naturales como domésticos.
Los gallos tienen plumas de colores brillantes en la cabeza y el cuello, como doradas, rojas o naranjas. El cuerpo tiene plumas negras, azules o verdes con un brillo especial, y a veces también blancas. La cola es negra con reflejos verdes o azules. Las gallinas, en cambio, tienen plumas de colores más apagados y uniformes, que pueden ser marrones, beige, negros o grises. Sus plumas pueden tener manchas o rayas de diferentes colores.
El pollo doméstico viene del gallo rojo de la selva. Fue domesticado hace unos 8,000 años en el sudeste asiático. Durante la domesticación, los humanos escogieron características como ser dóciles y poner muchos huevos, creando muchas razas diferentes. Estos pollos se han extendido por todo el mundo gracias a los humanos. Hoy en día, viven en granjas grandes, patios pequeños y hasta en ciudades. Pueden adaptarse a diferentes climas y condiciones gracias a la cría selectiva y el cuidado humano.
En su estado natural, los gallos y gallinas prefieren áreas con árboles y arbustos que les proporcionan protección y lugares para hacer sus nidos. En granjas, los pollos domésticos viven en praderas, campos cultivados y lugares con diferentes tipos de plantas. Estos lugares suelen tener pastos, plantas con flores, arbustos bajos y algunos árboles dispersos. Esto les da acceso a comida y refugio.
El pollo doméstico come de todo. Su dieta incluye vegetales como pasto, hojas y granos, y también animales pequeños como insectos, gusanos y caracoles, que le dan proteínas. En las granjas, además, les dan alimentos especiales para que crezcan y produzcan bien. También reciben calcio, importante para hacer cáscaras de huevo fuertes y saludables.
Son ovíparos, lo que significa que ponen huevos. Empiezan a reproducirse en primavera y continúan durante el verano. A los seis meses, ya pueden reproducirse. Pueden poner un huevo al día, llegando a unos 300 huevos al año. Los huevos tardan unos 21 días en incubarse. En las granjas, a menudo se retiran los huevos para incubarlos artificialmente, asegurando las mejores condiciones para que nazcan los pollitos.
El huevo se forma dentro de la madre por 21 días
Las gallinas se caracterizan por poner huevos de manera diaria. Pudieron dar 300 huevos al año.
Distribución:
Se encuentra en todo el mundo gracias a la ayuda de los humanos. Originalmente viene del sudeste asiático, pero ahora vive en casi todos los continentes, excepto la Antártida. Su capacidad para adaptarse a diferentes climas y lugares es increíble. Esto se debe a que los humanos los han criado y cuidado en muchos entornos distintos, como grandes granjas, pequeñas fincas y hasta en las ciudades.